El Departamento de Investigaciones sostiene que el millonario hurto ocurrido en una casa de cambios el fin de semana último en Pedro Juan Caballero, fue una operación orquestada desde adentro. Los delincuentes ingresaron con llaves originales, conocían la ubicación del dinero y contaron con la complicidad de los custodios, quienes desactivaron sensores y se replegaron durante el atraco. Los cuatro guardias ya fueron remitidos a la Penitenciaría Regional.
El caso, que inicialmente fue reportado como un hurto agravado en la jurisdicción de la Comisaría Segunda, dio un giro radical tras el análisis de las imágenes de circuito cerrado y los peritajes técnicos al sistema de seguridad. El subcomisario Christian Jara, jefe de operaciones de Investigaciones, detalló las graves irregularidades que apuntan a una “entrega” por parte del personal de seguridad.
El hecho ocurrió el pasado sábado 7 de febrero, alrededor de las 14:30 horas, en el local denominado Uno Cambios S. A., ubicado sobre las calles Curupayty y Carlos Antonio López, en el centro de Pedro Juan Caballero. Según Jara, dos hombres vestidos como obreros de la construcción ingresaron al predio utilizando una llave que aparentemente pertenece a la puerta principal.
“Los delincuentes sabían exactamente dónde estaban los sensores en el techo; subieron con una escalera y los cortaron”, reveló el jefe policial. Lo más llamativo para los investigadores es que el sistema de alarma, que debía notificar cualquier movimiento al celular del jefe de seguridad, no emitió ninguna alerta. Jara explicó que el jefe de seguridad poseía un control remoto para activar y desactivar el sistema, y sugestivamente no existen registros de notificaciones ese día.
La investigación señala que el jefe de seguridad, Juan Carlos Benítez, ordenó a los demás custodios retirarse hacia una garita trasera minutos antes del ingreso de los ladrones. Los detenidos e imputados por este caso son: Juan Carlos Benítez (jefe de seguridad), Juan Luis Brítez, Julio Álvarez y Anastasio Centurión.
“En el circuito cerrado se ve cómo el jefe de seguridad le ordena a uno de los guardias ir al fondo; este sube a su moto y se retira del frente justo antes del ingreso de los autores”, puntualizó el subcomisario. Además, se confirmó que las cámaras internas del local no estaban operativas, lo que facilitó que los delincuentes actuaran con total serenidad para violentar los armarios donde se guardaba el efectivo. Hasta el momento se desconoce el monto exacto que fue sustrído del local.
Un dato que no pasó desapercibido para los investigadores es que el mismo establecimiento ya había sufrido un robo similar anteriormente con un mecanismo casi idéntico. “Nadie intentó evitar el robo pese a estar dentro del predio. Prácticamente fueron meros espectadores o, mejor dicho, cómplices”, sentenció Jara.
Por orden de la fiscal Reinalda Palacios, los cuatro hombres fueron imputados por hurto agravado y lesión de confianza. Tras dictarse la prisión preventiva, los sospechosos fueron trasladados a la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero, mientras la policía busca identificar a los autores materiales que huyeron en un automóvil Toyota Premio de color plateado.
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