La madre de la niña fallecida de 3 años, rompió el silencio desde su lugar de reclusión en la Comisaría 12 de Mujeres de Pedro Juan Caballero. Entre contradicciones y un relato que evidencia la extrema vulnerabilidad de las comunidades indígenas, la mujer intentó explicar las circunstancias que rodearon la muerte de su única hija por desnutrición y deshidratación.
El fallecimiento, según el diagnóstico forense, fue producto de una “deshidratación grave crónica calórica proteica”, un cuadro que denota un abandono prolongado. Sin embargo, la madre sostuvo que la niña “estaba bien” horas antes. “Ella murió el miércoles (21) a las 22:00 horas. Estaba jugando, después se durmió y yo también porque estaba muy cansada. Cuando me desperté, ya estaba muerta; estaba toda fría”, relató.
Falta de asistencia y síntomas ignorados
A pesar de que el informe médico es tajante sobre la desnutrición, la madre afirmó que la niña recibía alimentación, aunque reconoció que padecía una condición previa que le impedía caminar con normalidad. Ante la consulta de por qué no buscó ayuda médica profesional frente a los vómitos y la fiebre persistente, la mujer manifestó: “No me di cuenta de que estaba tan mal”.
Un dato relevante que surgió en la entrevista fue la aparente ausencia de brigadas de salud en la comunidad nativa de Tacuara. Según la joven joven de 18 años, la última vez que recibieron asistencia médica en la zona fue en junio del año pasado, lo que habría dejado a la menor sin seguimiento institucional.
Contradicciones en el hallazgo
El testimonio también dejó al descubierto inconsistencias en los tiempos de reacción. Aunque la madre afirma que la niña murió el miércoles a la noche, recién el jueves por la tarde se dio aviso a las autoridades y líderes comunitarios. “Avisé ayer por la tarde cuando vi que ya no reaccionaba. Yo le daba agua con cucharita porque vomitaba todo”, indicó la mujer.
Situación procesal
Mientras la madre permanece en la Comisaría 12 de Mujeres, el padre de la menor, un joven de 27 años, se encuentra recluido en la Comisaría Primera, habiéndose negado a prestar declaración ante la prensa.
La fiscal Sandra Diaz investiga el caso bajo la figura de falta del deber de cuidado, ya que el estado físico de la menor al momento del deceso presentaba signos inequívocos de una desatención severa y prolongada que no coincide con la versión materna de una “muerte súbita”.
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