Tras la ejecución de un político brasileño en el estacionamiento del Shopping China Importados, la frontera entre Pedro Juan Caballero (Paraguay) y Ponta Porã (Brasil) continúa bajo un tenso clima de inseguridad, con una fuerte presencia militar que, según comerciantes, ha ahuyentado a los turistas.
Comerciantes de ambos lados de la frontera expresaron su preocupación por el ambiente de “guerra” que se vive actualmente en la zona, donde vehículos blindados, tanques de guerra y militares fuertemente armados patrullan el centro de la ciudad. Aseguran que esta situación afecta directamente a los ciudadanos y al comercio local.
“Esto solo perjudica al ciudadano de bien. Cada día aumentan los robos de motocicletas y los asaltos. Hay más militares y policías, pero en lugar de combatir la delincuencia, se dedican a confiscar los pocos productos legales que logramos vender, como celulares y artículos electrónicos, tanto en Brasil como ahora también en Paraguay”, se quejó un comerciante.
Otro trabajador del sector lamentó que las ventas hayan caído drásticamente:
“Así no podremos ni siquiera pagar el aguinaldo”, afirmó.
Los comerciantes también denunciaron que militares permanecen apostados frente al Shopping China, tomando tereré mientras anotan las placas de los vehículos de los clientes que realizan grandes compras. De manera coincidente, varios de esos clientes habrían sido posteriormente detenidos en territorio brasileño, con productos electrónicos e importados adquiridos en la frontera.
